Desde mi infancia recuerdo nunca haber estado totalmente conforme con la fé católica en la que fui criado. Recuerdo en mi juventud largas horas organizando mis ideas para definir qué era en lo que realmente creía. Siempre acababa mis pensamientos con dudas, pero tenía varias cosas en claro: creía en un dios, no creía en la iglesia ni en la biblia, tampoco en santos ni en divinidades distintas a un dios único, aunque esto no siempre fue así.
Una época fui excesivamente materialista, no creía en las cosas que no se pudieran explicar mediante la ciencia o mediante la lógica, esto me llevaba a pensar que no existía ningún dios y que todo tenía una explicación racional. Todo esto fue hasta el día en probé el juego de los espíritus: la tabla Ouija. Este no es el mejor lugar para hablar de esto, pero hace parte de la historia de lo que actualmente creo. Tal vez en un futuro me adentre más en mi experiencia, pero de momento debo decir que esto me convenció fuertemente de que existe un mundo más allá, o al menos de que no todas las cosas que no tienen una explicación racional necesariamente no existen. Esta experiencia derrumbó mi fé materialista y, en medio de la confusión, me encontré nuevamente en búsqueda de la verdad.
Pasé varios meses pensando en mis experiencias y tratando de darles una explicación, hasta que un día como cualquier otro, encontré el término "deísmo" en un libro. Como es costumbre para mi, busqué que el internet me explicara qué significaba y mi sorpresa se halló en que era una religión que parecía haberme leido la mente. Quede realmente anonadado y supe que mi búsqueda, al menos por ahora, había terminado.
El deísmo es una filosofía religiosa que puede variar ampliamente de persona en persona, pero que siempre tendrá en común una cosa: la existencia de Dios. El deísmo se basa en utilizar la razón para dar fé de que dios existe, sin aceptar dogmas ni credos como libros sagrados, templos sagrados o cualquier derivación que pueda haber sido preconcebida por pura imaginación o, tal vez, con un escondido ánimo lucrativo. No hay muchos preceptos en esta filosofía y es porque de eso mismo se trata, de dejar vacios abiertos a nuestro propio raciocinio, para que nosotros mismos lleguemos a nuestra verdad, una verdad que es diferente para todos, pero que para nosotros es la real.
No es mandatorio en el deísmo pensar que dios creó el universo, ni tampoco pensar que él interviene en nuestras acciones, la persona tiene total libertad para usar su razón y decidir cual es la verdad para él. Además, el deísmo propone buscar a dios en el universo y en la naturaleza, pues su palabra se manifiesta en ellos, es decir, basta con mirar el cuerpo humano y la naturaleza para darnos cuenta que la complejidad que poseemos no es pura casualidad, somos una obra de arte, somos perfectos y esto es obra de un dios.
Para concluir, debo decir que no existe una religión perfecta, tampoco hay una religión acertada o equivocada, todo nace a partir de nosotros y la verdad religiosa es la que cada uno considere cierta. Sólo recomiendo nunca cerrarse en dogmatismos, siempre estar dispuesto a oir nuevas opiniones y reconsiderar nuestra fé todas las veces que sea necesario, pues nadie nunca podrá asegurar que tiene la razón, ya que cuando sepamos la verdad, no tendremos el aliento para contarla.
1 comentario:
sabes que es interesante esa filosofia y tu busqueda de conocimientos.
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