En busca de la gloria, encontré la oscuridad, me enfrente a ella, y perdí,
mi condena es vivir sumido en sus territorios eternamente.
No se como permití a aquel día llegar, ni como deje que me pudiera afectar,
derrumbó mis ilusiones, mis sueños y creo mi maldad.
Así continuó, pudriendo mi cuerpo y mi alma,
y en el fondo los escombros de lo que existió se esfumaban como polvo,
los recuerdos de mi vida, mi infancia; todos desaparecían,
aquellos que alguna vez me hicieron sollozar y ahora se iban para jamás regresar.
Tal vez, ahora que las memorias de mi tormentoso pasado se han ido,
podré acabar con mi frialdad y sobretodo, con mi odio.
Tal vez, ahora que mis tristes recuerdos han desaparecido,
podré yo darle un final a la historia y por fin descansar en paz.
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