Desde siempre, la melancolía acecha las almas de los condenados, hostigante persecución en donde al final intentar huir de nada vale. Al ver que en el universo no hay un sitio en donde realmente exista la felicidad, me doy cuenta que mi tristeza no sólo está en mí, sino en el mundo que me rodea, en el aire que respiro, en la certeza de saber que las cosas nunca cambiarán...
Tal vez sea yo, que me engaño en mi falsa realidad y todos saben lo que es verdad, en un mundo donde cada minuto la vida y la muerte se encuentran de frente. Que triste puede llegar a ser la vida cuando nos damos cuenta de la realidad... Y cuando el amor a aquella sociedad subterránea que nos observa, se convierte en miedo; todo puede suceder. No es bueno hablar de ciertas cosas cuando las sombras reinan en el mundo.
La vida no se asienta en una superficie firme, da vueltas y cambia de forma involuntariamente, porque la vida no es de quien la vive sino de quienes tienen el gusto de verla vivir, sin vivirla...
Quisiera estar en la oscuridad para estar en mi claridad, en la que estuve otras veces y en la que puedo respirar... Cuando llegue allí, en la oscuridad, no habrá quien me impida mi felicidad, cantare, viviré y lo que quiero seré sin pensar en lo que haré seré libre y volaré...
Triste soledad que condena mis días, que me hace eterna la andadura por el camino de la vida, amarga soledad que va pudriendo a su paso mi alma, que va dejando sin fuerzas las ganas que se alimentan de ilusiones perdidas, escúchame hoy sin preámbulos, excusas de la naturaleza humana que me he acostumbrado a recibir. Enseña al hombre la virtud, demuestra al mundo tu importancia para así dar a los inmortales un aliento más que le regale al mundo otro milenio y a los hombres la vida que absurdamente tanto anhelan.
La tristeza debilita el alma, el deseo de vivir, el deseo de soñar, te hace inútil y te envuelve en soledad, pero es esto realmente un mal? La soledad nos lleva al autoconocimiento, a la autosuficiencia, a un periodo de superación que rara vez somos capaces de ver en multitud.
Me gusta ser realista y decir abiertamente que me deprime vivir, pero no seremos tan solo unos estrafalarios que creemos tener razón, pues si es así prefiero ser un estrafalario más que ser una persona sin poder ver la noción de la verdad. Abrumado de una vida sin vida y de una eternidad sin muerte, me siento acosado por mi temido destino, por mi irracional y perpetuo tormento. Al lado de lo más irreal, de lo más absurdo... al desconcierto de tu soledad, de tu odio...
Y tal vez la vida no sea un regalo y pagamos por ella, con sangre, con dolor, atrapados en una infinidad de males inevitables donde las ataduras corporales nos impiden ver la luz. Entiende viejo mundo, que he de entregarme gustoso a la muerte antes que dejarme encadenar...
Todo sufrimiento es condenable, y duele. Llora mi alma ya sin vida, todo ha quedado devastado y va desapareciendo, entre la locura y el miedo me doy cuenta que en este mundo sólo sientes el golpe de la caida... Todo se siente, todo logra su influencia, al dolor o a la distancia, al aroma de tus muertos, al apacible ardor del fuego eterno quemando cada uno de tus huesos, de cada uno de tus tejidos ó al aroma de tu eterno sufrimiento... Para cuando lo entiendas, tu alma, con sus sombríos pensamientos, se hallará sola en la siniestra tumba. Nadie querrá saber, lo que en secreto, tu corazón y tu conciencia ocultan...
Cuando este sufrimiento se acumula la naturaleza humana tiende a buscar un culpable y al ser culpables tantos individuos de este martir, nace la ira, mi ira... Esta ira me consume, embriagado por mi locura me hace naufragar en este difícil viaje, mi consuelo llega cuando mi tristeza se aferra a mis entrañas, mi amada tristeza...
Mi tristeza, mi soledad, soledad... es eso lo que siento cada día que pasa? o tal vez sean aquellos recuerdos que un día me hicieron sentir solo, tan solo que no admitía estar en este mundo... Mi soledad, a veces creo que la hace lo que no existe, no lo que me falta. Y tal vez mi soledad no existe, y yo la vivo de más...
Cuando el mundo es insensible a mis abandonados pensamientos es que me doy cuenta del por qué nada es como debería ser, el mundo no se puede expresar y no hay cosa que concuerde con lo que es verdad. No puedo demostrar mis verdaderos sentimientos, para aquellos a quienes les son indiferentes mis pensamientos...
Aunque no todo será desgracia, la sociedad se ha superado de algunas maneras a su previa forma primitiva, me refiero esencialmente a la libertad. Esa posibilidad de elegir, el reconocimiento de muchas formas de vida posibles, cuando otras civilizaciones sólo han reconocido una, debe considerarse el principal de nuestros triunfos. Y la parcialidad que aún estamos lejos de alcanzar, ese sentimiento, esa impresión. Sentir que, finalmente se ha hecho justicia a tu dolor, a tu sufrimiento. Quizás a tu envidia, quizás a tu error... Lo justo, lo injusto, terribles juicios. ¿Cómo, a quienes cegados creen amar la vida se les puede despojar de ella? Nunca he odiado tanto una cosa: una muerte injusta.
Las cosas vanas en la vida son, obviamente inútiles. Los recuerdos, de qué nos sirven, experiencia? experiencia que puede ser reemplazada por superación, cuando algo se vaya... que todos tus recuerdos se vayan también. Busca algo nuevo, que te satisfaga al instante, en lo que dure. Después... olvida; después ya no tiene sentido.
Esta noche, solo estoy con mis pensamientos, esta noche, busco mi verdadero ser, esta noche, busco mis recuerdos sangrientos; esta noche espero mi amanecer... En esta inmunda vida todo puede pasar, como un proceso o en un parpadeo. Quizá solo se necesite un mal día para convertir al hombre más iluminado y cuerdo en un lunático monstruo oscuro... Eso es todo lo que se necesita para llegar a donde estoy: Un mal día.
La vida sólo es sueño que se desvanece, la muerte es vida eterna, prometida, que nunca se degrada... y yo... en medio de ambas en una incansable búsqueda por un fin que tal vez jamás he de encontrar.
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