Oscuro como la noche, frío como la luna,
soy realista y busco mi mundo entre sombras.
Las palabras pasan sobrias ante la opinión publica,
y mi aliento se pierde entre las palpitantes almas perdidas.
No hay alternativa, esto no ha de cesar,
el mundo es ciego y solo busca su felicidad,
tropieza cada segundo y cae con resignación,
ni siquiera piensa en su "salvación".
La inmortalidad, lo que ansían algunos, lo que odiamos otros.
No piensan que tras tantos siglos de sufrimiento esto debería acabar,
sin opción de escapar me he de mortificar, sin mi anhelo perpetuo,
mi eternamente esperado final del poema...
Ahora me encuentro rodeado de personas que intentan despertarme,
que intentan hacerme olvidar de mi delirante sentido y visión,
sin embargo, a través de sus miradas, veo lo que en realidad buscan...
De repente navego sin rumbo y me pierdo en un mar de soledad.
Decido retirarme, pues la situación me lleva al desconcierto.
Les molesta mi partida y me invitan a conocerlos. Ahora no puedo salir.
Permanezco obligado, pero conmigo mismo, soy mi mejor companía.
Entonces, me doy cuenta que, aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión...
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